Author: Diana Baker

  • SERVIR

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    Un siervo no es mayor que su señor, ni un enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis esto, seréis felices si lo practicáis.

    Se suscitó también entre ellos un altercado, sobre cuál de ellos debería ser considerado como el mayor. Y Jesús les dijo: Los reyes de los gentiles se enseñorean de ellos; y los que tienen autoridad sobre ellos son llamados bienhechores. Pero no es así con vosotros; antes, el mayor entre vosotros hágase como el menor, y el que dirige como el que sirve. Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No lo es el que se sienta a la mesa? Sin embargo, entre vosotros yo soy como el que sirve.

    El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.

    Jesús…se levantó de la cena y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego echó agua en una vasija, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía ceñida.

    Jn. 13:16,17   Lc. 22:24-27   Mt. 20:28   Jn. 13:3-5

  • ACEPTADOS EN EL AMADO

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    Que el Señor tu Dios te sea propicio.

    ¿Con qué me presentaré al Señor y me postraré ante el Dios de lo alto? ¿Me presentaré delante de El con holocaustos, con becerros de un año?

    ¿Se agrada el Señor de millares de carneros, de miríadas de ríos de aceite? ¿Ofreceré mi primogénito por mi rebeldía, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?

    Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el Señor de ti, sino sólo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios?

    Todos nosotros somos como el inmundo, y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas;

    No hay justo, ni aún uno; por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.

    …para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado.

    Habéis sido hechos completos en El.

    II S. 24:23   Mic. 6:6-8   Is. 64:6   Ro. 3:10, 23-26   Ef. 1:6   Col. 2:10

     

  • PON TU CONFIANZA EN DIOS

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    Si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu.

     El hombre, nacido de mujer, corto de días y lleno de turbaciones, como una flor brota y se marchita,  y como una sombra huye y no permanece.

    Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre.

    Y yo rogaré al Padre, y El os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre;

    El Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho.

    Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.

    Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con El a los que durmieron en Jesús. Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre. Por tanto, confortaos unos a otros con estas palabras.

    Fil. 2:1   Job. 14:1,2   Sal. 73:26   Jn. 14:16,26   II Co. 1:3,4   I Ts. 4:14,17,18

  • ASI SEA

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    Amen.

    ¡Amén! Así lo diga también el SEÑOR, el Dios de mi señor el rey.

    Porque el que es bendecido en la tierra, será bendecido por el Dios de la verdad; (en Hebreo: El Amén) y el que jura en la tierra, jurará por el Dios de la verdad; (El Amén)

    Cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por uno mayor, juró por sí mismo, Porque los hombres juran por uno mayor que ellos mismos , y para ellos un juramento dado como confirmación es el fin de toda discusión. De la misma manera Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su propósito, interpuso un juramento, a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, seamos grandemente animados los que hemos huido para refugiarnos, echando mano de la esperanza puesta delante de nosotros

    El Amén, el Testigo fiel y verdadero, el Principio de la creación de Dios, dice esto…

    Pues tantas como sean las promesas de Dios, en El todas son sí; por eso también por medio de El, Amén, para la gloria de Dios por medio de nosotros.

    Bendito sea el SEÑOR Dios, el Dios de Israel, el único que hace maravillas.

    Bendito sea su glorioso nombre para siempre, sea llena de su gloria toda la tierra. Amén y amén.

    Mt. 6:13   I R. 1:36   Is. 65:16   Heb. 6:13,16-18   Ap. 3:14   II Co. 1:20   Sal. 72:18,19

  • REINA EL SEÑOR

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    Tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás.

       

    El Señor reina, vestido está de majestad; el Señor se ha vestido y ceñido de poder. Desde la antigüedad está establecido tu trono; tú eres desde la eternidad.

    El Señor es… grande en poder.

    Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros?

    Ciertamente nuestro Dios a quien servimos puede librarnos… y nos librará.

    Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre.

    Mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo.

    No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, por tu verdad.

    Tuya es, oh Señor, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad, en verdad, todo lo que hay en los cielos y en la tierra; tuyo es el dominio, oh Señor, y tú te exaltas como soberano sobre todo. Ahora pues, Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre.

    Pero ¿quién soy yo y quién es mi pueblo para que podamos ofrecer tan generosamente todo esto? Porque de ti proceden todas las cosas, y de lo recibido de tu mano te damos.

    Mt. 6:13   Sal. 93:1,2   Nahum 1:3   Ro.8:31   Dan. 3:17   Jn.10:29   I Jn. 4:4    Sal.115:1   I Cr. 29:11,13,14

  • LIBRANOS DEL MAL

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    No nos metas en tentación, mas líbranos del mal.

     

    El que confía en su propio corazón es un necio, pero el que anda con sabiduría será librado.

    Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie. Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión.

    Por tanto, Salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor y no toquéis lo inmundo,  y yo os recibiré.

    Y alzó Lot los ojos y vio todo el valle del Jordán, el cual estaba bien regado por todas partes… como el huerto del SEÑOR, como la tierra de Egipto rumbo a Zoar. Y escogió Lot para sí todo el valle del Jordán; y viajó Lot hacia el oriente. Así se separaron el uno del otro. Y los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra el Señor en gran manera.

     Si (Dios) rescató al justo Lot, abrumado por la conducta sensual de hombres libertinos el Señor, entonces, sabe rescatar de tentación a los piadosos.

    y en pie se mantendrá, porque poderoso es el Señor para sostenerlo en pie.

     

    Mt. 6:13   Pr. 28:26   Stg. 1:13,14   II Co. 6:17   Gen. 13:10,11,13  II P. 2:7,9   Ro. 14:4

  • PERDONAR

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    Perdónanos nuestras deudas,  como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.

     

    ¿Cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

    Siervo malvado, te perdoné toda aquella deuda porque me suplicaste. “¿No deberías tú también haberte compadecido de tu consiervo, así como yo me compadecí de ti?” Y enfurecido su señor, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de corazón cada uno a su hermano.

    Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.

    Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con El, habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz.

    Como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

       

    Mt. 6:12;  18:21,22, 32-35   Ef. 4:32   Col.2:13,14;  3:13


  • CRISTO HA DADO SU VIDA

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    Cristo murió y resucitó, para ser Señor tanto de los muertos como de los vivos.

    Pero quiso el SEÑOR quebrantarle, sometiéndole a padecimiento. Cuando El se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del SEÑOR en su mano prosperará. Debido a la angustia de su alma,  El lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo,  mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos.

    ¿No era necesario que el Cristo padeciera todas estas cosas y entrara en su gloria?

    Pues el amor de Cristo nos apremia, habiendo llegado a esta conclusión: que uno murió por todos, por consiguiente, todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

    Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

    Porque El estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a vosotros que por medio de El sois creyentes en Dios, que le resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que vuestra fe y esperanza sean en Dios.

    Ro. 14:9   Is. 53:10,11   Lc. 24:26   II Co. 5:14,15   Hch. 2:36   I P. 1:20,21

  • TE HE ESCUCHADO

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    Desde el primer día en que te propusiste en tu corazón entender y humillarte delante de tu Dios, fueron oídas tus palabras.

    Porque así dice el Alto y Sublime que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: Habito en lo alto y santo, y también con el contrito y humilde de espíritu,  para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los contritos.

    Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.

     Porque el Señor es excelso, y atiende al humilde,  mas al altivo conoce de lejos.

    Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que El os exalte a su debido tiempo.

    Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes.

    Por tanto, someteos a Dios. Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros.

    Pues tú, Señor, eres bueno y perdonador, abundante en misericordia para con todos los que te invocan.

    Escucha, oh SEÑOR, mi oración, y atiende a la voz de mis súplicas.

    En el día de la angustia te invocaré, porque tú me responderás.

    Dan. 10:12   Is. 57:15   Sal. 51:17   Sal. 138:6   I P. 5:6   Stg. 4:6,7   Sal. 86:5-7

  • ¿QUIEN COMO TU?

    Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones.

     

    Porque agradó al Padre que en El habitara toda la plenitud, y por medio de El reconciliar todas las cosas consigo.   

    La misericordia y la verdad se han encontrado, la justicia y la paz se han besado.

    Porque yo sé los planes que tengo para vosotros”–declara el SEÑOR–“planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza.

    Venid ahora, y razonemos –dice el Señor– aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán.

    ¿Qué Dios hay como tú, que perdona la iniquidad?      

    Haz la paz con El, así te vendrá el bien.

    Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor; porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito.

    Señor, tú establecerás paz para nosotros,  ya que también todas nuestras obras tú las hiciste por nosotros.

    II Co. 5:19   Col.1:19,20   Sal.85:10   Jer.29:11   Is. 1:18   Mic. 7:18   Job 22:21   Fil.2:12,13   Is. 26:12