Author: Diana Baker

  • LAS PALABRAS

    Haz según has hablado.

    Confirma a tu siervo tu palabra, que inspira reverencia por ti.

    Y tendré respuesta para el que me afrenta, pues confío en tu palabra.

    Acuérdate de la palabra dada a tu siervo,  en la cual me has hecho esperar.

    Cánticos para mí son tus estatutos en la casa de mi peregrinación.

    Mejor es para mí la ley de tu boca que millares de piezas de oro y de plata.

    Para siempre, oh SEÑOR, tu palabra está firme en los cielos.

       
    Tu fidelidad permanece por todas las generaciones; tú estableciste la tierra, y ella permanece.

    De la misma manera Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su propósito, interpuso un juramento, a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, seamos grandemente animados los que hemos huido para refugiarnos, echando mano de la esperanza puesta delante de nosotros, la cual tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, y que penetra hasta detrás del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec, sumo sacerdote para siempre.

    Nos ha concedido sus preciosas y maravillosas promesas,

    II S. 7:25   Sal. 119:38, 42, 49, 54, 72, 89, 90 Heb. 6:17-26  

    II P.1:4

  • FIJARSE EN LAS PEQUEÑAS COSAS

    Cazadnos las zorras,
    las zorras pequeñas que arruinan las viñas,
    pues nuestras viñas están en flor.

    ¿Quién puede discernir sus propios errores? Absuélveme de los que me son ocultos.

    Mirad bien de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados.

    Vosotros corríais bien, ¿quién os impidió obedecer a la verdad?

    El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.

    Solamente comportaos de una manera digna del evangelio de Cristo, de modo que ya sea que vaya a veros, o que permanezca ausente, pueda oír que vosotros estáis firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del evangelio.

    La lengua es un miembro pequeño, y sin embargo, se jacta de grandes cosas. Mirad, ¡qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuego!

     Y la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, es encendida por el infierno e inflama el curso de nuestra vida.

    ningún hombre puede domar la lengua; es un mal turbulento y lleno de veneno mortal.

     Que vuestra conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada persona.

    Cant. 2:15   Sal.19:12   Heb. 12:15   Gal. 5:7   Fil. 1:6,27   Stg. 3:5,6,8   Col. 4:6

  • FORTALECERSE EN EL SEÑOR

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    David se fortaleció en el Señor su Dios.

    Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

    Yo sé en quién he creído, y estoy convencido de que es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día.

    En mi angustia invoqué al Señor, y clamé a mi Dios; desde su templo oyó mi voz, y mi clamor delante de Él llegó a sus oídos.

    Se enfrentaron a mí el día de mi infortunio, mas el Señor fue mi sostén.

    También me sacó a un lugar espacioso; me rescató, porque se complació en mí.

    Bendeciré al Señor en todo tiempo; continuamente estará su alabanza en mi boca.

    En el Señor se gloriará mi alma; lo oirán los humildes y se regocijarán. Engrandeced al Señor conmigo, y exaltemos a una su nombre. Busqué al Señor, y El me respondió, y me libró de todos mis temores.

    Probad y ved que el Señor es bueno. ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Él se refugia!

    I S. 30:6   Jn. 6:68   II Ti. 1:12   Sal.18:6,18,19;  34:1-4, 8

     

  • EL ADVERSARIO

    El enemigo.

    Sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar.

    Por tanto, someteos a Dios. Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros.

    Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo.

    Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

    Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes.

    Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz; en todo, tomando el escudo de la fe con el que podréis apagar todos los dardos encendidos del maligno.

    No te alegres de mí, enemiga mía. Aunque caiga, me levantaré, aunque more en tinieblas, el SEÑOR es mi luz.

    Lc. 10:19   I P. 5:8   Stg. 4:7   Ef. 6:11-16   Miq. 7:8

  • LA BENDICION DE DIOS

     

    A quien tú bendices es bendecido.

    Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos.

    Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados.

    Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra.

    Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados.

    Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirán misericordia.

    Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios.

     Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios.

    Bienaventurados aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos.

    Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí.

    Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros.

    Dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan.

    Bienaventurados los que obedecen sus mandamientos para tener derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas a la ciudad.

    Nu. 22:6   Mt. 5:3-12   Lc. 11:28   Ap. 22:14

  • ANDAD EN EL ESPIRITU

    Prestad atención, pues, a vuestro espíritu.

    Maestro, vimos a uno echando fuera demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo porque no anda con nosotros. Pero Jesús le dijo: No se lo impidáis; porque el que no está contra vosotros, está con vosotros. Al ver esto, sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma? Pero El, volviéndose, los reprendió, y dijo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois.

    Eldad y Medad están profetizando en el campamento. Entonces respondió Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde su juventud, y dijo: Moisés, señor mío, detenlos. Pero Moisés le dijo: ¿Tienes celos por causa mía? ¡Ojalá todo el pueblo del SEÑOR fuera profeta, que el SEÑOR pusiera su Espíritu sobre ellos!  

    Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley.

    Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

    Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

    No nos hagamos vanagloriosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

       

    Mal. 2:15   Lc. 9:49,50,54,55   Nu. 11:27-29   Gal. 5:22-26

  • LOS CIELOS

    Mas el fin de todas las cosas se acerca.

    Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de cuya presencia huyeron la tierra y el cielo.

    Los cielos y la tierra actuales están reservados por su palabra para el fuego, guardados para el día del juicio.

    Dios es nuestro refugio y fortaleza nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios,  y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares; aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo.  

     Y habréis de oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os alarméis.

    Tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha por manos, eterna en los cielos.

    Nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.

    Por tanto, amados, puesto que aguardáis estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por El en paz, sin mancha e irreprensibles.

    I P. 4:7   Ap. 20:11   II P. 3:7   Sal. 46:1-3   Mt. 24:6   II Co. 5:1   II P. 3:13,14

  • NINGUNO SERA RECHAZADO

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    Los afligidos y los necesitados buscan agua, pero no la hay y su lengua está reseca de sed.
    Yo, el SEÑOR, les responderé.

    Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien?

    Pues, ¿qué recibe el hombre de todo su trabajo y del esfuerzo de su corazón con que se afana bajo el sol? Porque durante todos sus días su tarea es dolorosa y penosa; ni aun de noche descansa su corazón. También esto es vanidad. Y aborrecí la vida, porque me era penosa la obra que se hace bajo el sol, pues todo es vanidad y correr tras el viento.

    Me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua.

    Al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera.

    Porque derramaré agua sobre la tierra sedienta, y torrentes sobre la tierra seca; derramaré mi Espíritu sobre tu posteridad, y mi bendición sobre tus descendientes.

    Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados.

    Oh Dios, tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela cual tierra seca y árida donde no hay agua.

     

    Is. 41:17   Sal. 4:6   Ec. 2:22,23 17   Jer.2:13   Jn. 6:37   Is. 44:3   Mt. 5:6   Sal. 63:1

  • EL ESPIRITU VIVIFICA

    El Espíritu es el que da vida.

    El primer hombre, Adán, fue hecho alma viviente. El último Adán, espíritu que da vida.

    Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

    El nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo.

     Pero si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de El. Y si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado, sin embargo, el espíritu está vivo a causa de la justicia. Pero si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos, también dará vida a vuestros cuerpos mortales por medio de su Espíritu que habita en vosotros.

    Ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

    Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.

    Jn. 6:63   I Co. 15:45   Jn. 3:6   Tit.3:5   Ro.8:9-ll   Gal. 2:20   Ro.6:11

  • SU TRONO EN LOS CIELOS

    El Señor ha establecido su trono en los cielos,
    y su reino domina sobre todo.

    La suerte se echa en el regazo   mas del Señor viene toda decisión.

    Si sucede una calamidad en la ciudad, ¿no la ha causado el Señor?

    Yo soy el Señor, y no hay ningún otro; fuera de mí no hay Dios. Yo te ceñiré, aunque no me has conocido, para que se sepa que desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, no hay ninguno fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro; el que forma la luz y crea las tinieblas,
    el que causa bienestar y crea calamidades, yo soy el Señor, el que hace todo esto.

    El actúa conforme a su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra; nadie puede detener su mano, ni decirle: “¿Qué has hecho?”

     Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros?

    Pues El debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.

    No temas, rebaño pequeño, porque vuestro Padre ha decidido daros el reino.

       

    Sal. 103:19   Pr. 16:33   Am. 3:6   Is. 45:5-7   Dn. 4:35   Ro. 8:31   I Co. 15:25   Lc. 12:32