Author: Diana Baker

  • EL FRUTO DEL ESPIRITU

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    Mas el fruto del Espíritu es templanza.

    Y todo el que compite en los juegos se abstiene de todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Por tanto, yo de esta manera corro, no como sin tener meta; de esta manera peleo, no como dando golpes al aire, sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.

    No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, sino sed llenos del Espíritu.

    Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.

    No durmamos como los demás, sino estemos alerta y seamos sobrios. Porque los que duermen, de noche duermen, y los que se emborrachan, de noche se emborrachan. Pero puesto que nosotros somos del día, seamos sobrios, habiéndonos puesto la coraza de la fe y del amor, y por yelmo la esperanza de la salvación.

    Negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús.

    Gal. 5:22   I Co. 9:25-27   Ef. 5:18   Mt.16:24   I Ts.5:6-8   Tito 2:12,13

  • EL ME CONOCE

     

    El sabe el camino que tomo;
             cuando me haya probado, saldré como el oro
    .

    Porque El sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que somos sólo polvo.

     El no castiga por gusto, ni aflige a los hijos de los hombres.

    El sólido fundamento de Dios permanece firme, teniendo este sello: El Señor conoce a los que son suyos, y: Que se aparte de la iniquidad todo aquel que menciona el nombre del Señor. Ahora bien, en una casa grande no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro, y unos para honra y otros para deshonra. Por tanto, si alguno se limpia de estas cosas , será un vaso para honra, santificado, útil para el Señor, preparado para toda buena obra.

    Y El se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas en justicia al SEÑOR.

    Los refinaré como se refina la plata,  y los probaré como se prueba el oro.

    Invocará él mi nombre, y yo le responderé; diré: “El es mi pueblo”,  y él dirá: “El SEÑOR es mi Dios.”   

    Job 23:10   Sal.103:14   Lam. 3:33   II Ti.2:19-21   Mal. 3:3   Zac.13:9

  • EL AMOR DE CRISTO

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    En esto conocemos el amor: en que El puso su vida por nosotros.

    conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento.

    Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos.

    Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de su pobreza llegarais a ser ricos.

    Amados, si Dios así nos amó, también nosotros debemos amarnos unos a otros.

    Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.

    soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

    Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

    Porque para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas.

    Pues si yo, el Señor y el Maestro, os lavé los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros.

    Porque os he dado ejemplo, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

    Nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

    I Jn. 3:16   Ef. 3:19   Jn.15:13   II Co.8:9   I Jn.4:11   Ef.4:32   Col.3:13   Mr. 10:45   I P.2:21   Jn.13:14,15   I Jn.3:16

  • TU NOMBRE

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    Invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.

    Oh Señor, Dios nuestro, otros señores fuera de ti nos han gobernado; pero en ti solo confesamos tu nombre.

    Hemos venido a ser como aquellos sobre los que nunca gobernaste, como aquellos que nunca fueron llamados por tu nombre.

    Entonces verán todos los pueblos de la tierra que sobre ti es invocado el nombre del Señor; y te temerán.

    Porque el Señor, a causa de su gran nombre, no desamparará a su pueblo, pues el Señor se ha complacido en haceros pueblo suyo.

    ¡Oh Señor, escucha! ¡Señor, perdona! ¡Señor, atiende y actúa! ¡No tardes, por amor de ti mismo, Dios mío! Porque tu nombre se invoca sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.

    Ayúdanos oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre líbranos y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre. ¿Por qué han de decir las naciones: Dónde está su Dios?

    El nombre del Señor es torre fuerte, a ella corre el justo y está a salvo.

    Nu. 6:27   Is.26:13;   63:19   Dt. 28:10   I S. 12:22   Dan. 9:19   Sal. 79:9,10   Pr. 18:10

  • EL PRINCIPIO DE LA HUMILLACION

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que El os exalte a su debido tiempo.

    Abominación al Señor es todo el que es altivo de corazón; ciertamente no quedará sin castigo.

    Mas ahora, oh Señor, tú eres nuestro Padre, nosotros el barro, y tú nuestro alfarero; obra de tus manos somos todos nosotros. No te enojes en exceso, oh Señor, ni para siempre te acuerdes de la iniquidad; he aquí, mira, te rogamos, todos nosotros somos tu pueblo.

    Me has castigado, y castigado fui como becerro indómito. Hazme volver para que sea restaurado, pues tú, Señor, eres mi Dios. Porque después que me aparté, me arrepentí, y después que comprendí, me di golpes en el muslo; me avergoncé y también me humillé, porque llevaba el oprobio de mi juventud.

    Bueno es para el hombre llevar el yugo en su juventud.   

    Porque la aflicción no viene del polvo, ni brota el infortunio de la tierra; porque el hombre nace para la aflicción, como las chispas vuelan hacia arriba.

    I P. 5:6   Pr. 16:5   Is. 64:8,9   Jer. 31:18,19   Lam. 3:27   Job 5:6,7

  • DIOS DE VERDAD

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           Dios de fidelidad y sin injusticia,
             justo y recto es El.

     

    .aquel que juzga con justicia.

    Todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo.

    De modo que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí mismo.

    El alma que peque, ésa morirá.

    Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el SEÑOR hizo que cayera sobre El la iniquidad de todos nosotros.

    La misericordia y la verdad se han encontrado, la justicia y la paz se han besado.

    La misericordia triunfa sobre el juicio.

    La paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

    Un Dios justo y salvador;  no hay ninguno fuera de mí.

     …para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.

    Siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús,

    Dt. 32:4   I P2:23   II Co.5:10   Ro.14:12   Ez.18:4   Zac. 13:7   Is.53:6   Sal.85:10   Stg.2:13   Ro.6:23   Is.45:21   Ro.3:26, 24

     

  • ES NECESARIO TENER PACIENCIA Y SABER ESPERAR

     

    Que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.

    En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo.

    Nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza.

    Bueno es esperar en silencio la salvación del SEÑOR.

     Sabiendo que tenéis para vosotros mismos una mejor y más duradera posesión. Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

    Nuestro Señor Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, que nos amó y nos dio consuelo eterno y buena esperanza por gracia, consuele vuestros corazones y os afirme en toda obra y palabra buena.

    Stg. 1:4   I P. 1:6,7   Ro. 5:3,4   Lam.3:26   Heb.10:34-36   II Ts. 2:16,17

  • ACÉRCATE A DIOS

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    Estar cerca de Dios es mi bien.

    Oh Señor, yo amo la habitación de tu casa, y el lugar donde habita tu gloria.

    Mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios que morar en las tiendas de impiedad.

    Cuán bienaventurado es el que tú escoges, y acercas a ti, para que more en tus atrios. Seremos saciados con el bien de tu casa, tu santo templo.

    Bueno es el Señor para los que en Él esperan, para el alma que le busca.

    El Señor espera para tener piedad de vosotros,  y por eso se levantará para tener compasión de vosotros.

    El Señor es un Dios de justicia; ¡cuán bienaventurados son todos los que en Él esperan!

    Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, por un camino nuevo y vivo que Él inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, su carne, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.

    Sal. 73:28;  26:8;  84:10;  65:4   Lam. 3:25   Is. 30:18   Heb. 10:19,20,22

  • EL SEÑOR NUNCA NOS ABANDONAR

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    Nuestro Dios no nos ha abandonado.

    Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo.

    Es para vuestra corrección que sufrís; Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderos.

    El Señor tu Dios te está probando para ver si amas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.

    Porque el Señor, a causa de su gran nombre, no desamparará a su pueblo, pues el Señor se ha complacido en haceros pueblo suyo.

    ¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas?  Aunque ellas se olvidaran, yo no te olvidaré.

    Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el Señor su Dios,

    ¿Y no hará Dios justicia a sus escogidos, que claman a El día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? Os digo que pronto les hará justicia.

    Esdras 9:9   I P.4:12   Heb.12:7,8   Dt. 13:3   I S.12:22   Is.49:15   Sal.146:5   Lc.18:7,8

  • TODO EL ES HERMOSO E INIGUALABLE

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     Séale agradable mi meditación; yo me alegraré en el Señor.

    Como el manzano entre los árboles del bosque,  así es mi amado entre los jóvenes.  A su sombra placentera me he sentado,   y su fruto es dulce a mi paladar

    Porque, ¿quién en el firmamento se puede comparar al Señor?  ¿Quién entre los hijos de los poderosos es como el Señor.

     Mi amado es resplandeciente y rubio, distinguido entre diez mil.

     Una perla de gran valor.

     Jesucristo…el soberano de los reyes de la tierra.

     Su cabeza es como oro, oro puro, sus cabellos, como racimos de dátiles, negros como el cuervo.

    Y todo sometió bajo sus pies, y a Él lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,

    Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia; y Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que Él tenga en todo la primacía.

     Sus mejillas, como eras de bálsamo, como riberas de hierbas aromáticas.

     No pudo pasar inadvertido;

     Sus labios son lirios que destilan mirra líquida.

     ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre habla!

     Su aspecto, como el Líbano, gallardo como los cedros.

    Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo;

     ¡Alza, oh Señor, sobre nosotros la luz de tu rostro!

    Sal. 104:34   Cant. 2:·   Sal.89:6   Cant. 5:10   Mt.13:46   Ap. 1:5   Cant. 5:11   Ef.1:22   Col.1:18   Cant. 5:13   Mr. 7:24   Cant. 5:13   Jn. 7:46   Cant. 5:15   Sal.31:16;  4:6