Author: Diana Baker

  • POR FE

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    ¿Ahora creéis?

     

    ¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarle? Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta.

    Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía a su único hijo; fue a él a quien se le dijo: En Isaac te sera llamada descendencia. El consideró que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde también, en sentido figurado, lo volvió a recibir.

    ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre cuando ofreció a Isaac su hijo sobre el altar?

     Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no sólo por la fe.

    Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace.

    Así que, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

    Si sabéis esto, seréis felices si lo practicáis.

     

    Jn. 16:31   Stg. 2:14,17   Heb. 11:17-19   Stg. 2:21,24;  1:25   Mt. 7:20,21   Jn. 13:17

  • EN LA CASA DE MI PADRE

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    Por cuanto los hijos participan de carne y sangre, El igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo, y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida.

    ¿Dónde esté, oh muerte, tu victoria? ¿dónde, oh sepulcro, tu aguijón? pero a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

    Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día.

    Sabemos que si la tienda terrenal que es nuestra morada, es destruida, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha por manos, eterna en los cielos.

    Por tanto, animados siempre y sabiendo que mientras habitamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista); pero cobramos ánimo y preferimos más bien estar ausentes del cuerpo y habitar con el Señor.

    No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros.

     

    Heb.2:14,15   I Co. 15:55,57   II Co. 4:16;  5:1,6-8   Jn. 14:1-3

  • EL CAMINO ESTRECHO

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    Hijo mío, si los pecadores te quieren seducir,
             no consientas.

    La mujer …tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió.

    ¿No fue infiel Acán, hijo de Zera, en cuanto al anatema, y vino la ira sobre toda la congregación de Israel? Y aquel hombre no pereció solo en su iniquidad.

    No seguirás a la multitud para hacer el mal.

    Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella.

    Ninguno de nosotros vive para sí mismo.

    Hermanos, a libertad fuisteis llamados; sólo que no uséis la libertad como pretexto para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.

    Mas tened cuidado, no sea que esta vuestra libertad de alguna manera se convierta en piedra de tropiezo para el débil. Y así, al pecar contra los hermanos y herir su conciencia cuando ésta es débil, pecáis contra Cristo.

    Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el SEÑOR hizo que cayera sobre El la iniquidad de todos nosotros.

       

    Pr. 1:10   Gen. 3:6   Jos. 22:20   Ex. 23:2   Mt. 7:13   Ro. 14:7   Gal. 5:13   I Co. 8:9,12   Is. 53:6

  • EL SANA AL QUEBRANTADO DE CORAZON

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    La tristeza del mundo produce muerte.

    Viendo Ahitofel que no habían seguido su consejo, aparejó su asno, se levantó y fue a su casa, a su ciudad, puso en orden su casa y se ahorcó. Así murió, y fue sepultado en la tumba de su padre.

    El espíritu quebrantado, ¿quién lo puede sobrellevar?

    ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no se ha restablecido la salud de la hija de mi pueblo?

    El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque me ha ungido el Señor para traer buenas nuevas a los afligidos; me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivo y liberación a los prisioneros; para proclamar el año favorable del Señor,   y el día de venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los que lloran, para conceder que a los que lloran en Sion se les dé diadema en vez de ceniza, aceite de alegría en vez de luto,  manto de alabanza en vez de espíritu abatido;.

    Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.

    Felipe  le anunció el evangelio de Jesús.

    El sana a los quebrantados de corazón,  y venda sus heridas.

     

    II Co. 7:10   II S. 17:23   Pr. 18:14   Jer. 8:22   Is. 61:1-3   Mt. 11:28-30   Hch. 8:35   Sal. 147:3

  • DIOS PERDONA

     

     

    Todo aquel que invoque el nombre del Señor sera salvo.

     

    Manasés…hizo lo malo ante los ojos del Señor, conforme a las abominaciones de las naciones que el Señor había desposeído delante de los hijos de Israel. Levantó también altares a Baal, y adoró a todo el ejército de los cielos y los sirvió. Edificó altares a todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa del Señor. Hizo pasar por fuego a su hijo, practicó la hechicería, usó la adivinación y trató con médium y espiritistas. Hizo mucho mal ante los ojos del Señor, provocándole a ira . Cuando estaba en angustia, imploró al Señor su Dios, y se humilló grandemente delante del Dios de sus padres. Y cuando oró a El, Dios se conmovió por su ruego, oyó su súplica y lo trajo de nuevo a Jerusalén, a su reino.

    Venid ahora, y razonemos–dice el Señor– aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán.

    El Señor no se tarda en cumplir su promesa…no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.

     

    Hch. 2:21   II R. 21:1,2,3,5,6  II Cr. 33:12,13   Is. 1:18  II P. 3:9


  • EL NOS CONOCE

     

     

     

     

    ¿Qué haces aquí, Elías?

    El sabe el camino que tomo.

    Oh Señor, tú me has escudriñado y conocido. Tú conoces mi sentarme y mi levantarme; desde lejos comprendes mis pensamientos. Tú escudriñas mi senda y mi descanso, y conoces bien todos mis caminos. ¿Adónde me iré de tu Espíritu, o adónde huiré de tu presencia? Si tomo las alas del alba, y si habito en lo más remoto del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.

    Elías era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras. 

    El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el Señor estará seguro.

    Cuando caiga, no quedará derribado, porque el Señor sostiene su mano.

    El justo cae siete veces; y vuelve a levantarse, pero los impíos caerán en la desgracia.

    No nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos.

    Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.

    Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el Señor de los que le temen.

    I R. 19:9   Job 23:10   Sal.139:1-3, 7,9,10   Stg. 5:17   Pr. 29:25   Sal.37:24   Pr.24:16    Gal. 6:9   Mt. 26:41   Sal. 103:13,14


  • SU REINO ES ETERNO

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    Mi reino no es de aquí.

    El, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios, esperando de ahí en adelante hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.

    Desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder, y viniendo sobre las nubes del cielo.

    Pues El debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.

    A Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

    el cual obró en Cristo cuando le resucitó de entre los muertos y le sentó a su diestra en los lugares celestiales, muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo sino también en el venidero. Y todo sometió bajo sus pies, y a El lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, a cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que lo llena todo en todo.

    Manifestará a su debido tiempo el bienaventurado y único Soberano, el Rey de reyes y Señor de señores;

    Jn.18:36   Heb. 10:12,13   Mt. 26:64   I Co. 15:25, 57   Ef. 1:20-23   I Ti. 6:15

  • NUNCA PIERDAS LA ESPERANZA

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    Hay esperanza para un árbol
             cuando es cortado, que volverá a retoñar,
             y sus renuevos no le faltarán.

    No quebrará la caña cascada.
    El restaura mi alma.

    La tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte.

    Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia.

    Antes que fuera afligido, yo me descarrié, mas ahora guardo tu palabra.

    Y después de todo lo que nos ha sobrevenido a causa de nuestras malas obras y nuestra gran culpa, puesto que tú, nuestro Dios, nos has pagado menos de lo que nuestras iniquidades merecen.

    No te alegres de mí, enemiga mía. Aunque caiga, me levantaré, aunque more en tinieblas, el SEÑOR es mi luz.

    El me sacará a la luz, y yo veré su justicia

    Job. 14:7   Is. 42:3   Sal. 23:3   II co. 7:10   Heb. 12:11   Sal. 119:67   Esd. 9:13   Mi. 7:8,9

  • JESUS, EL HIJO AMADO

    Su Hijo amado.

       

    Y he aquí, se oyó una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado en quien me he complacido.

    He aquí mi Siervo, a quien yo sostengo, mi escogido, en quien mi alma se complace.

    el unigénito Dios, que está en el seno del Padre.

    En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros: en que Dios ha enviado a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de El. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.

    Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene para nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él.

    La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno: yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a mí. Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

    Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a El.

    Col. 1:13   Mt. 3:17   Is. 42:1   Jn. 1:18   I Jn. 4:9,10,16  Jn. 17:22-24   I Jn. 3:1


  • UN SOLO DIOS

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    Hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre.

    Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es.

    Ahora bien, un mediador no es de uno solo, pero Dios es uno.

    Nosotros hemos pecado como nuestros padres, hemos hecho iniquidad, nos hemos conducido impíamente. Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de tu infinito amor,  sino que se rebelaron junto al mar, en el mar Rojo. El dijo que los hubiera destruido, de no haberse puesto Moisés, su escogido, en la brecha delante de El,  a fin de apartar su furor para que no los destruyera.

    Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad a Jesús, el Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra fe. El cual fue fiel al que le designó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios. Porque El ha sido considerado digno de más gloria que Moisés, así como el constructor de la casa tiene más honra que la casa.

    Es también el mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.

    I Tim. 2:5   Dt. 6:4   Gal. 3:20   Sal. 106:7,23   Heb. 3:1-3;  8:6,12