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  • SERVIR

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    Un siervo no es mayor que su señor, ni un enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis esto, seréis felices si lo practicáis.

    Se suscitó también entre ellos un altercado, sobre cuál de ellos debería ser considerado como el mayor. Y Jesús les dijo: Los reyes de los gentiles se enseñorean de ellos; y los que tienen autoridad sobre ellos son llamados bienhechores. Pero no es así con vosotros; antes, el mayor entre vosotros hágase como el menor, y el que dirige como el que sirve. Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No lo es el que se sienta a la mesa? Sin embargo, entre vosotros yo soy como el que sirve.

    El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.

    Jesús…se levantó de la cena y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego echó agua en una vasija, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía ceñida.

    Jn. 13:16,17   Lc. 22:24-27   Mt. 20:28   Jn. 13:3-5

  • SERVIR CON HUMILDAD

     

    Sirviendo al Señor con toda humildad.

    El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos.

    El que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.

    Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual…que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

    Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: “Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos”.

    Nuestro motivo de orgullo es este: … de que con sencillez y sinceridad de Dios (no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios), nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.

     Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros.

        Hch. 20:19  Mt. 20:26-28  Gal. 6:3  Ro.12:3   Lc. 17:10   II Co.1:12;  4:7  


  • PENSAR EN LOS DEMAS

    Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

    No busquéis vuestro propio provecho, sino el de los demás. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres.

     El Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos.

     El por todos murió, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

    Jesús entonces, al verla llorando y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió…Jesús lloró.

    Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.

    Sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables. No devolváis mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados a heredar bendición.

    Gal. 6:2  Fil.2:4,5,7  Mr.10:45  II Co. 5:15  Jn.11:33,35  Ro.12:15  I P. 3:8,9