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  • ES NECESARIO TENER PACIENCIA Y SABER ESPERAR

     

    Que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.

    En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo.

    Nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza.

    Bueno es esperar en silencio la salvación del SEÑOR.

     Sabiendo que tenéis para vosotros mismos una mejor y más duradera posesión. Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

    Nuestro Señor Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, que nos amó y nos dio consuelo eterno y buena esperanza por gracia, consuele vuestros corazones y os afirme en toda obra y palabra buena.

    Stg. 1:4   I P. 1:6,7   Ro. 5:3,4   Lam.3:26   Heb.10:34-36   II Ts. 2:16,17

  • DIOS NUNCA NOS FALLARA

     

    Bueno es tener esperanza y esperar en tranquilidad la salvación de Jehová.

    ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? Ha encerrado con ira sus piedades?

    Decía yo en mi apuro: Excluido soy de delante de tus ojos; pero tú oíste la voz de mis ruegos cuando a ti clamé.

    ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?

    Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?»

    No digas: Yo me vengaré; espera en Jehová y él te salvará.

    Guarda silencio ante Jehová y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace lo malo.

    No tendréis que pelear vosotros en esta ocasión; paraos y quedaos quietos; veréis como la salvación de Jehová vendrá sobre vosotros.

    No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

     Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.

    Lam.3:26  Sal.77:9 : 31:22  Lc.18:7,8  Pr.20:22  Sal.37:7  II Cr.20:17  Gal.6:9  Stg.5:7

     

  • DE EL VIENE MI ESPERANZA

     

     

    No te alejes de mí, porque la angustia está cerca. 

      

    ¿Hasta cuándo, Señor, me seguirás olvidando?  ¿Hasta cuándo esconderás de mí tu rostro?¿Hasta cuándo he de estar angustiado y he de sufrir cada día en mi corazón? 

    No te escondas de mí; no rechaces, en tu enojo, a este siervo tuyo, porque tú has sido mi ayuda. 

    No me desampares ni me abandones, Dios de mi salvación. Él me invocará, y yo le responderé; estaré con él en momentos de angustia; lo libraré y lo llenaré de honores.  

    El Señor está cerca de quienes lo invocan, de quienes lo invocan en verdad. Cumple los deseos de quienes le temen; atiende a su clamor y los salva. 

    No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes. 

    Estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo. 

    Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. 

    Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación. Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi esperanza. 

     

     Sal.22:11  Sal.13:1,2  Sal.27:9  Sal.91:15  Sal.145:18,19  Jn.14:18  Mt.28:20  Sal.46:1  Sal.62:1,5 

     

  • SOMOS DEL CIELO

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    Espero verte en breve y hablaremos cara a cara.

     ¡Oh, si rasgaras los cielos y descendieras!

    Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente;  ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?

    Apresúrate, amado mío,  y sé como una gacela o un cervatillo sobre los montes de los aromas.

    Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo.

    aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús.

    Dios nuestro Salvador, y de Cristo Jesús nuestra esperanza, a quien sin haberle visto, le amáis, y a quien ahora no veis, pero creéis en El.   

    El que testifica de estas cosas dice: Sí, vengo pronto. Amén. Ven, Señor Jesús.

    En aquel día se dirá: He aquí, éste es nuestro Dios a quien hemos esperado para que nos salvara; éste es el Señor a quien hemos esperado; regocijémonos y alegrémonos en su salvación.

    III Jn. 14   Is. 64:1   Sal. 42:1,2   Cant. 8:14   Fil. 3:20   Tit. 2:13   I Ti. 1:1   I P. 1:8   Ap. 3:22   Is. 25:9