Tag: Abba Padre

  • AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS

    Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios.

    El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.

    Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios,

    El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, ha hecho a Dios mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado respecto a su Hijo.

    En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros: en que Dios ha enviado a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de El.

    En El tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de su gracia por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

    Amados, si Dios así nos amó, también nosotros debemos amarnos unos a otros.

    I Jn.4:7   Ro.5:5;  8:15,16   I Jn. 5:10;  4:9;   Ef .1:7;  2:7   I Jn .4:11

     

  • DIOS, NUESTRO PADRE

    p0320458.JPG

    En-hacore (o El pozo de aquel que clamó).

    Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a El, y El te hubiera dado agua viva.

    Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. Pero El decía esto del Espíritu, que los que habían creído en El habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía, pues Jesús aún no había sido glorificado.

    Traed todo el diezmo al alfolí, para que haya alimento en mi casa; y ponedme ahora a prueba en esto–dice el Señor de los ejércitos–si no os abriré las ventanas del cielo, y derramaré para vosotros bendición hasta que sobreabunde.

    Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan.

    Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

    Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!

    Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

    Jue. 15:19    Jn. 4:10; 7:37,39    Mal. 3:10    Lc. 11:13,9    Gal. 4:6    Ro. 8:15